¿Te costó dejar gluten?... Bueno, la verdad...si !

Muchas personas me han preguntado sobre mi experiencia con el gluten y cómo lo saqué de mi dieta.

Debo ser honesto y contestar que no fue nada fácil y que me tomó probablemente más de un año hacer el cambio. Mi mente y mi ser se resistía completamente a creer que uno de mis mayores placeres de la vida fuera el culpable de las enfermedades que me estaban afectando.


Por entonces, hace ya varios años, la lucha contra las enfermedades autoinmunes que me afectaban y de las cuales he hablado en otros post de este blog, me tenían sumergido en un cocktail permanente de medicamentos, los cuales no me sanaban de nada, solamente adormecian los síntomas que me afectaban. El síntoma más doloroso eran unas irritaciones tipo urticaria a la piel, que aparecían como pequeñas manchitas rojas que luego comenzaban a crecer y a extenderse por todo el cuerpo, con prurito, calor y una picazón insoportable hasta el punto de enviarme a emergencia donde me tenían que inyectar corticoides a la vena para bajar la inflamación, luego con ciclos de prednisona, antihistamínicos e inmunoreguladores cada vez que las manchas comenzaban a aparecer, normalmente no pasaban ni dos semanas cuando comenzaban a aparecer nuevamente y la pesadilla volvía a repetirse una vez más.


Dentro de los cientos de exámenes a los cuales fui sometido, los médicos descartaron las alergias más típicas ya que todos los resultados fueron negativos, no di positivo para enfermedad celiaca, lo cual fue un gran alivio para mi en ese momento, y solamente me identificaron una intolerancia genética a la lactosa, lo cual ya venía evitando hace bastante tiempo.


Por entonces recuerdo pensar que si no era celíaco, entonces no tenía sentido dejar el gluten como muchos de los libros y publicaciones que leí lo indicaban, sin embargo luego de algunos libros como "Cerebro de Pan" o "The Autoimmune Fix", comencé a sospechar que tal vez podían tener razón, que tal vez lo que yo tenía era intestino permeable, pregunté a los médicos que me trataban y me dijeron que eso no era una enfermedad real, solo una teoría aún lejos de ser comprobada por l